
...a la mañana siguiente hacia el Palacio de la Paería, en espera de la llegada de los novios...
...por fín, un "Sí, kiero"...(después de escuchar de la autoridad la historia del edificio y del retablo)... Ya eran marido y mujer...
...copiosa arrozada a la salida...
...y por fin en el albergue-restaurante...
...la música céltica nos acompañó unas horas, a cargo de dos magníficos profesionales...
...entre otras exquisiteces, no podían faltar los caracoles a la llauna...
...la festeta estuvo muy bien, y el cava corrió a raudales...
...Albert, triunfó como siempre, a pesar de que su cabeza corría el peligro de ser arrancada...
...lazos afectivos...
...el calor de la amistad nos ofreció ese día un cúmulo de sus buenos momentos...


















