

Tras la ceremonia de boda en Manises (Valencia) , nos escapamos al sur. Rendimos tributo a nuestros ancestros visitando sus lejanas tierras, llenas de olivares y algún palacio de piedra construido

totalmente por un picapedrero testarudo ("La casa de Piedra").

Desde allí ya la morería nos

acompañó continuamente hasta llegar a Sevilla, mezquita en Córdoba, arcos de herradura, todo tenía un sabor acre a Almanzor, o Abderramán II.
Llegados tras visitar la Ceca y la Meca a Sevilla, nos esperaba nuestro amigo Leo, gracias a él descubrimos en profundidad Sevilla, Cádiz, un poquito de Huelva, visitamos las ruinas de Bolonia, recorrimos Tarifa, y comimos pescaitos en los "ojos" de Triana junto al Guadalquivir.
Fue una grata estancia en una cálida tierra muy acogedora.