La fascinación de Orión:

Nada más bello para el neófito de Astronomía que la contemplación de Orión. Son esos tiempos en los que uno se compra el telescopio que puede en ese momento, pensando vislumbrar casi el infinito, y se sorprende al no ver casi nada.
Cuando llega a la famosísima Andromeda, no alcanza más que ver una sutil motita algodonosa entre estrellas, y la frustación sigue en aumento... ....hasta que llega a Orión, con sus gigantes azules y rojas, y sus nebulosas con trapecios lumínicos. Todo cambia, la constelación con cinturón o reyes se convierte en el astroparaiso del apenas iniciado.

2 comentarios:

Jaume dijo...

Voy paso a pasito con mi telescopio y puedo confirmar que he seguido un camino muy similar al que describes.
Sin embargo, cuanto más miro, más preguntas estimulan mi mente y se acrecienta el afán por descubrir. Afortunadamente en esta época se pasea Orión por encima de mi ventana y puedo admirarlo desde mi habitación. Para iniciarse, junto con las Pléyades y la Luna, es ideal.
Un afectuoso saludo, Pako.

Pakous dijo...

Hola Jaume, Orión es precioso... tiene de casi todo y para los que apenas somos aficionados para qué queremos más... lástima que tenga que ser en invierno cuando disfrutemos de su presencia, y eso nos obligue a recargarnos de plumíferos, jerseys recios y otras malas hierbas...
Un buen saludo, Jaume
agur